jueves, 15 de octubre de 2026

Exhalación

Aquel ardor de mi pasado,
al deshojar la tarde
se esfumó.
 
Pero en mí
tejió una historia.
 
Es recuerdo.
Exhalación
de mis noches…
 
El eco me dice su nombre.

miércoles, 14 de octubre de 2026

No más rosas

No es que muera el amor.
 
Es que me cansa
ponerle rosas,
decirle en verso
lo que ya sabe.
 
Quiero escapar
de tanto te quiero,
dejar al poema
desnudo de lisonjas
para que vague
y respire silencio.
 
Quiero salir a la calle,
sin ramos,
sin coplas
ni cumplidos.
 
Por favor…
no más rosas.

martes, 13 de octubre de 2026

Mi pudoroso desvelo

 El cielo oscurece.
 
La lluvia cae poquito.
 
Apenas deja su olor
flotando en el ambiente.
 
Entra el frío
hecho un torbellino,
desnudando a mi desvelo,
que tiembla de pudor.
 
Pero saca la casta
y grita casi tieso:
 
—Frío majadero,
no te soporto.
Aléjate,
pero ya.
 
¡Aleluya!
 
El enemigo
se ha desvanecido.
 
Mi desvelo
se ha puesto piyama
y entre las sábanas
se relaja…
 
Shhh, ahora duerme.

domingo, 11 de octubre de 2026

Desde el andén

El tiempo

se subió al tren.
 
Lo vi partir
desde el andén.
 
Ni corrí
ni le hice señas.
 
¿Para qué?
 
Que se lleve sus prisas.
Yo guardo mi equipaje:
 
años doblados,
risas sin doblar,
adioses,
algún sueño
con fecha vencida
que todavía me tienta.
 
Prefiero caminar.
 
Hay mucho por descubrir
cuando una va despacio
y no tiene que llegar
antes que nadie.
 
Además,
¿quién dijo
que el tren
llevaba el mejor destino?

viernes, 9 de octubre de 2026

Con la sed intacta

No sé cómo llamarte:
sueño
o desvelo.
 
Te busco en la noche
como quien necesita agua,
y amanezco
con la sed intacta.
 
Te lloro todo el día
después,
sonrío.
 
La casa sigue en su sitio,
el reloj no se detuvo,
y hasta el café
me supo igual.
 
Te recuerdo sí,
pero en vano.
 
“Lo nuestro”
es el título de una canción
que escucho a medias.
 
Como si no fuera mía,
como si alguien más
la hubiera vivido.
 
No sé definirte.
 
¿Eres mi sueño,
o mi prolongado insomnio?

jueves, 8 de octubre de 2026

Garabatos de lluvia

Divagaba:
 
mi latir en tu cielo
trenzaba su nube
 
el viento juguetón
la deshace
 
llovizna
esparciendo garabatos
sobre tu cuerpo
 
tiemblas
 
te bañaron
mis bobadas
 
mi delirio se disculpa
te ciñe
y te enjuga
 
en tu boca vibra
un encendido beso
 
mis labios
lo beben
poquito a poco.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Tu beso sonrisa

Llueve
y en su cadencia
recuerdo tu sonrisa
 
me cautivaste
con ese beso de risa
sin atarme
 
cuando mi cielo
llovía
 
dibujaste en él
un sol

tu sonrisa.

domingo, 4 de octubre de 2026

Eres un canto

Bajo el cielo moreliano,
la vida pasa
 
entre rezos
y el estudiantado,
entre tradiciones.
 
¡Morelia mía,
siempre señorial
y majestuosa!
 
Mi presente
te abraza.
 
Y mi ayer suspira
pensando en
tus rosados muros.
 
En el eco de los pasos
de Isabel niña y joven
que vuelven y te caminan.
 
No,
miento.
Siempre están.
 
En mi edad plena,
y en estos años de júbilo
los he escuchado
con ternura.
 
Morelia,
eres un canto.
 
La canción de mi vida.

sábado, 3 de octubre de 2026

Búscame

Amor,
si vuelves,
no preguntes por mí.
 
Búscame
donde el viento
se despeina
 y viste con osadía,
 
donde la sombra
se desnuda
para bañarse de luz.
 
Búscame
donde la vida
quiera
hacernos un guiño.
 
Y si me encuentras,
quédate.

jueves, 1 de octubre de 2026

Nido vacío

Tu huella está
en mi ayer:
 
profunda,
bien marcada,
silenciosa.
 
Sin embargo…
 
nada.
 
Mi hoy
bebe café
con su soledad

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Aferrada, ¿a qué?

Vivo sola cada día
aferrada a algo
que no distingo.
 
¿Será la ilusión
que me sonríe
desde el recuerdo?
 
No lo creo.
 
Si bastara suspirar
por un ayer
con buena historia
 
la soledad sería
¡albricias!
 
y la nostalgia,
primavera.

martes, 29 de septiembre de 2026

Sin remillgos

Se lo diré ahora,
sin rodeos.
Directo:
 
Déjeme amarlo,
de la cabeza a los pies.
 
Le aseguro que lo mío
no es amor limitado
ni soso.
 
¿Quiere probar?
 
Pues decídase.
 
Y disfrútelo sin tregua
que vacilar lo derrite
y usted lo piensa mucho.
 
¿Quiere sentirlo?
 
Entonces
permita que sus labios
reciban mi beso.
 
¿O qué?
 
¿Se lo robo?
  

sábado, 26 de septiembre de 2026

Un nuevo día

Asoma la aurora

 la noche
fue larga
 
un rayo de sol
se cuela
en mi morada
 
despierta el silencio.
 
preparo café
mi alma se entibia
con su aroma
 
se sacude la sal
de los recuerdos
que aún la habitan
 
y la alborada
la endulza
como pan
del desayuno.
 
Suspiro
 
el cielo se pone rojo
me sonríe.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Poesía y desenfado

 Amnesia

 Te escribo estas líneas
 para que sepas
 que te lloré
un día entero.
 
¿Por qué?
No lo sé
 
Se me borró el casete.
 
Nada recuerdo.
****
 
El de la foto
 
Su presencia fascina.
 
—¡Es la cosa más linda!
—dice mi musa.
 
—Bueno, casi.
—le contesto.
 
Pero no falta
el pelo en la sopa.
 
¡Es maniquí
de una tienda de ropa!
**** 

Desvelado
 
El desvelado tiempo
 se sienta a mi lado
y me dice:
 
—Hoy no habrá poesía.
 
A no ser que tengas
algunos versos enlatados
que nos sirvan de botana.
 
Y saqué
un paquete de letras.

 ¡A ver qué sale!

martes, 22 de septiembre de 2026

Amor y bruma

Soy el aire
que besa su piel,

una ilusión
volátil,
desasida
y sin mañana,

que asoma
con la noche.

Soy una quimera.
corazón de bruma.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Bailarín y cantante

La noche anhelada llegó
sin luna ni estrellas,
envuelta en oscuro manto.
 
Me había acostado
a soltar el cansancio
cuando oí cantar al aguacero
hasta quedarme dormida.
 
Soñé una fiesta
donde mis ilusiones
charlaban y reían.
 
Luego salieron a la calle,
desnudas y sin paraguas,
a bailar con la lluvia.
 
Fue una noche de juerga:
 
mis ilusiones,
desinhibidas y salerosas,
danzaron
en brazos del aguacero.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Poema inconcluso

Vivo con un afán
que me desvela:
 
apuro un poema
en el silencio
de la noche.
 
Pero…
 
entre las sombras
se esconden
palabras
 
y las horas,
ahora vuelan
tras un verso
que escapó
por la ventana.
 
¿Lo atraparán?
 
Nunca lo sabré.
 
Ellas se van
y no regresan.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Quién sabe

Si mis versos
acariciaran tu alma
como la brisa,
 
sentirías mi aliento
temblar
sobre tus labios.
 
Tal vez 
entonces
sueñes conmigo
 
y, al despertar,
me necesites.
Como el aire.

jueves, 17 de septiembre de 2026

La tenue lluvia

La lluvia tenue
es un canto.

O un susurro
que atrapa
como el beso
robado.
 
Refresca
mi paisaje.
 
Acaricia
mi corazón
solitario.
 
La vida va…
 
ya afinó
su guitarra.

martes, 15 de septiembre de 2026

Esta es mi casa

Miro el espacio que anido
y me digo:
—Esta es mi casa.
 
Antes, pequeña.
 
Hoy es tan grande
que me pierdo entre los ecos
que me salen al paso.
 
Oigo en sus rincones
murmullo de risas frescas,
llantos que secaba a besos
y gemidos de dolor.
 
En sus peldaños escucho
pisadas menuditas
y el caminar cansado
de don Alex.
 
La cocina
guarda los olores
de mis guisos milagro.
 
Los cuartos de mis hijos
huelen a sueños de libertad,
a ilusiones acariciadas
con música.
 
Y el mío,
¡está tan lleno de lo que fue!
 
Huele a la hojarasca
que el viento se llevara.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Trasnochados

Crece la noche.
 
Mi subconsciente
se anima
y desteje recuerdos.
 
O les teje
un verso.
 
No
 es lo mismo
pero igual:
 ahuyentan las delicias
del descanso.
 
El hilo se enreda
entre las sombras 
y el silencio.
 
Y yo, con la taza vacía,
riño con el insomnio.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Como nuevo

Mi corazón dolido
rompió el silencio
y a solas musita:
 
“Ven, olvido,
canta y con la lluvia
desbarata
mi sufrimiento.”
 
El olvido no llegó…
¿O sí?
 
Bueno…
para el caso,
da lo mismo.
 
Lo cierto es
que ha sanado.
 
Lo escucho
latir sin prisa,
con buen ritmo.
 
Como si nada.

sábado, 5 de septiembre de 2026

De un libro deshojado

Mi poesía escapa
de un libro deshojado.
 
Hojas sueltas
que relatan
historias.
 
La plegaria
de un sueño,
de un sollozo…
 
o la fantasía
que aspira
ser realidad.
 
Mi poesía
tiene alas
y espíritu viajero.
 
Pero va
a donde el viento,
a donde
mi pensamiento.
 
A donde haya ojos
que quieran conocerla,
va.
 
Mi poesía
no sabe estar quieta.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

El principio

Ayer mi voz 
grabó palabras.
 
Una canción
en su boca,
 
la pasión
que su cuerpo
envolvía...
 
Mi memoria
atrae el eco
de su excitante risa.
 
Llueven mis ojos.
 
Aquel verano
fogoso como el sol
cocinó una historia.
 
El principio.

martes, 1 de septiembre de 2026

Como alondra

Aprendí
a amar la poesía
para siempre.
 
He rozado
la piel
de sus letras.
 
He volado
como alondra
tras un verso.
 
Lo hallé
colgado
en la noche.
 
Testigo:
el silencio.
 
Bajo su sombra
nació
mi primer poema.
 
Torpe,
sí.
 
Pero mío.
 
Desde entonces
sigo aquí:
 
amando la poesía
con el alma.

domingo, 30 de agosto de 2026

Mi Colegio

La primera huella enorme
de mi vida
tiene nombre:
 
Colegio Motolinía.
 
Recuerdo
sus amplios salones;
muros que abrazaban
mi mente curiosa.
 
Sus patios han de atesorar
los ecos de aquella
etapa maravillosa:
 
las voces
de mis maestras,
sus clases,
sus tareas…
 
Y el recreo:
¡la algarabía del juego,
el retozo entre risas
con mis compañeras!
 
Colegio Motolinía.
 
Su luz maternal
sigue prendida
en mi memoria.

sábado, 29 de agosto de 2026

Cafeteando un poema

Un buen café
 y el violín de un grillo
 distrajeron mi nostalgia.
 
Ese café
exhala su aroma.
 
El vapor dibuja
 algo que no nombro.
 
Afuera, 
 un canto se ensaya.
 Armoniza la noche.
 
Yo me quedo quieta:
 
la tristeza pasa
 sin sentarse.

viernes, 28 de agosto de 2026

grítalo con mi nombre

Soledad,
 
quizá no sepas
que eres mi fuerza,
 
que te abrazo.
 
A cada recuerdo
que destapas
 
y en susurro te ruego:
 
grítalo con mi nombre.
 
Para que viva,
para que vuele,
 
para que lo bañe
la luz del día.
 
Que tu voz y la mía
hagan eco.
 
Gritemos.
 
Para que el Infinito
nos conozca.
 
—Aunque no sepa
nuestro nombre—.

jueves, 27 de agosto de 2026

La ventana

Ella
se bebió el dolor
de un trago.
 
Después,
abrió la ventana
y dejó salir
las penas.
 
Volaron.
 
Se quedó sonriendo.
 
Quizá
porque comprendió
 
que también el dolor
vuela
 
o
palidece.
 
Como
la niebla.

viernes, 21 de agosto de 2026

¡Ay, Dios!

 ¡Ay, Dios!
 
¿Qué tengo?
 
No vibro.
 
Respiro
fatigada
 
¿Soy fantasma?
 
Tal vez.
 
Arrastro
mi historia.
 
Doy pasos
cansados.
 
¿Se agota
mi tiempo?
 
No.
 
Me resisto.
 
Quiero seguir
con vida.
 
Contigo.
 
Con tus besos.
 
¡Ay, Dios!
 
¿Qué tengo?

miércoles, 19 de agosto de 2026

¿Y mañana?

Libertad, tú vibras
 
dentro de mi pecho.
 
Quieres escapar,
 
pero mi edad
te amarró
a sus años.
 
Vivo
y a veces muero
deseando
perderme contigo.
 
Pero
no aprendí a volar.
 
Y mi andar
—ahora torpe—,
se recoge,
se guarda,
se vuelve silencio.
 
¿Y mañana?
 
Libertad:
 
mañana mi caminar
se hará eco,
ceniza.
 
O nada.

sábado, 15 de agosto de 2026

Cuando te vayas

Cuando
ya no estemos juntos,
recordaré tus besos.

 Y aquella risa tuya
que hacía verano
en cualquier parte.
 
Recordaré
el café de tus ojos
—sí, también eso—.
 
Pero, sobre todo,
aquellas citas
a escondidas,

 cuando perderme contigo
era la manera
más dulce
de encontrarnos.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Vaivén

Hoy el mar luce en calma.

Me da por imaginar
que lleva
mis pensamientos
por sus bahías.

Viento,
ese vaivén del mar,
¿son olas
o son besos
de arena y sal?

Por toda respuesta,
canta.

Y se aleja.

martes, 11 de agosto de 2026

El viento no sabe

Llegó el viento.
 
Movió la noche
como si supiera algo.
 
A veces canta.
 
A veces…
parece que llora.
 
Y yo no sé.
 
Si llora por amor
o si te está llamando.
 
Me da celos.
Y miedo.
 
Porque a lo mejor viene
a enamorarte…
a llevarte.
 
Pero no.
 
Que ni lo intente.
 
No puede.
 
Tú ya estás conmigo.
 
Amarrado
a mis recuerdos.
 
Y de aquí
no te vas.
 
Ni cuando se me acaben
los latidos.

domingo, 9 de agosto de 2026

Versos que caminan de lado

Granizo
 
Granizó
sobre el asfalto.
 
Tocó con fuerza
mi puerta.
 
Sudaron
los ventanales.
 
Escarchó
mi poema.
 
Sin aviso
 
Mi primavera,
sin aviso,
se fue.
 
Y sin aviso
me cayó la nieve
del invierno.
 
Pañuelos
 
Cuando amamos,
el cielo llora
a manos llenas.
 
Pero…
si reñimos,
cierra los puños.
 
Y exprime pañuelos.
 
Contrastes
 
Mi ayer vibraba
con tu risa,
tu llanto,
tu enojo.
 
Hoy,
sin tu risa
ni tu enojo,
apagué mi vida.
 
Café sin azúcar
 
El mar
pidió un café,
con una cucharada
de arena

sábado, 8 de agosto de 2026

Me estuve esperando

¿Y si no era el inicio
sino el regreso?
 
¿Si todo lo andado
no fue distancia,
sino el camino de vuelta?
 
Creí irme,
perder,
dejarme atrás en cada intento.
 
Me fui sin irme.
Me solté en silencio.
Me dejé en algún borde
sin saberlo.
 
Pero algo —callado—
permanecía.
 
Me di vuelta
—o fue el tiempo—
y entonces lo vi:
 
aquello que creí perdido
me estaba esperando.
 
Se sentó conmigo,
sin reclamos,
con la paciencia de lo que ama.
 
Y entendí —despacio—:
 
era yo.
 
¿Era llegada?
 
¿o era, simplemente,
este instante de volver
a donde nunca dejé de estar?

miércoles, 5 de agosto de 2026

Como un tizón

“Tienes razón”… quedó sobre el papel;
no sé si escrito o apenas sostenido.
Después, el fuego —terco y decidido—
de dos flamazos devoró el cartel.
 
Ardió la letra, sí; no así la piel
hay ascuas que no ceden a lo herido.
Porque aunque el pulso niegue lo vivido,
la mente guarda intacto su laurel.
 
Y supe entonces, mirando el humo irse,
que hay cosas que ni el fuego desmorona:
ni el peso de un adiós, ni lo que insiste.
 
Se quema el trazo, pero no abandona
ese dolor que aprende a repetirse
como un tizón que al alma se arrincona.

martes, 4 de agosto de 2026

Para Anna Carolina

Princesa amada:

En tus once años
te abrazo fuerte
y con alegría.
 
Celebrando tu vida,
tu risa efervescente,
la luz que te habita
 
y la dicha inmensa 
de saberte animosa,
inteligente y bella.

Princesa:

ve siempre adelante
con la mente abierta
y los sueños en alto.
 
Que la vida te regale
caminos nobles
y días felices,
 
es lo que siempre deseo.
Para ti.

¡Feliz cumpleaños!

Abuelita Isa.

lunes, 3 de agosto de 2026

Sin disimulos

Ilusión,
ensueño que se habita.
 
Verso
magia…
 
sentimiento
que enciende su aurora;
llamarada
fugaz…
 
flores,
color,
locura.
 
Tonada de un romance
 
quimera que late…
y siente
 
sin justificaciones
ni disimulos

sábado, 1 de agosto de 2026

Lo que cantaba el viento

El viento canta un nombre que no digo,
lo lleva entre las hojas, a la nada;
apenas si en el aire queda atada
la sílaba que tiembla y va conmigo.

Desiste y se desprende del abrigo,
ahora es brizna de alguna alborada;
aquella imagen, tan acariciada,
se pierde, pero olvidar no consigo.
 
El eco no repite, se adelgaza,
se vuelve pura ausencia en lo que suena;
apenas una orilla que se enlaza
 
Al borde de una voz que ya no es plena,
porque lo que nombra se reemplaza
con un silencio que el viento encadena. 

viernes, 31 de julio de 2026

Punto de partida

Regresa,
acomódate
fuera de mi pasado.
 
Rescata de él
la ternura
—si es que quedó—
de aquella etapa,
 
si no
 
comencemos
a enamorarnos 

miércoles, 29 de julio de 2026

Para Yolanda Michel Castellanos

la gran pintora y amiga


Michel,
tus manos
dos joyas vivas.
 
Y en ellas
los “detalles”
que un día te di.
 
No son los anillos
ni las pulseras
las que deslumbran:
 
son ellas,
—tus manos —
que crean
 
y al tocar la obra,
la vuelven
arte.

martes, 28 de julio de 2026

Soñar vivirte

Amarte
mientras sueño
me gusta.
 
Pero mi sueño
es amanecer
contigo.
 
Y juntos
beber café.
 
Lo demás…
ya lo inventa el día.
 
Dormir
y soñar
contigo. 

lunes, 27 de julio de 2026

Fantasía

Tú y yo


Nos creímos árboles.
firmes.
altos.
 
Pero no.
 
Éramos dos
sosteniéndose
como podían…
 
somos
humanos.

domingo, 26 de julio de 2026

El río de mi edad

el canto de la lluvia
forma un río cristalino.
 
Allí me miro:
sonriente,
sin arrugas del tiempo.
 
Hoy, tenue vapor,
eleva unas lágrimas.
 
Caen,
como agua mansa.
 
Llueve tristeza antigua
sobre el estío
de mi aislamiento…
 
llueven
silencios.

viernes, 24 de julio de 2026

La taza

La taza en la mesa
y el café frío.
 
La sombra de tus labios
que ya no están…
 
lloro esta fe gastada,
 
la luz
que al llamarte
se apaga
 
y, apenas suspiro,
vuelve a encenderse…
para morir otra vez.
 
Y la taza sigue ahí,
helada…
 
en la mesa.

jueves, 23 de julio de 2026

¿Recuerdas?

Anoche, de pronto, pensé en ti.
 
La soledad —que ahora me acompaña—
me susurró:
“¿y si le escribes?”
 
Han pasado casi seis décadas
desde que decidí dejarte atrás.
al principio te extrañé.
Después… la rutina no me dio tregua.
 
Aprendí lo que correspondía,
lo que punzaba.
Lo que significa la vida.
 
Hoy todo está tranquilo.
demasiado.
 
tengo tiempo —dicen— 
para comerme el mundo,
pero perdí el apetito.
 
¿Recuerdas?
 
Tú eras mis ansias y mi fuerza.
Mi soltería.

miércoles, 22 de julio de 2026

Sólo ven

Ven.
 
no traigas nada.
 
Yo tengo
las ansias
 
y esta boca
que te llama
sin decir tu nombre.
 
Ven sobre el viento,
y su prisa.
 
Si es sueño,
no me despiertes,
  
pero quédate 
junto a mí.

Y abrázame.

viernes, 17 de julio de 2026

Viento de lluvia

Cesó la lluvia.
 
Sin embargo,
 
del tejado
escurren
gotas tardías.
 
Soledad,
¿oyes el viento?
 
Sí,
canta bajito.
 
O cantaba.
 
Ahora duerme.

miércoles, 15 de julio de 2026

Mientras el café se enfría

 

—En el jardín de las rosas—
 

El café se enfría
mientras nos miramos.
 
 Y sin darnos cuenta
 empezamos a hablar de cosas
 que queríamos.
 
 Tú sueltas una palabra,
 yo la sostengo un momento...
 
y ahí
tiembla algo.
 
 Como si la vida
 quisiera asomarse.
 
 No hablamos de poesía,
 
 pero aparece,
 
 se sienta con nosotros
 
 y nos mira
 como si nos reconociera.
 
 Hay una ilusión pequeña
 dando vueltas en la mesa,
 
 algo que quiere quedarse
 
 aunque no lo nombremos.
 
 El café,
 las rosas,
 la noche.
 
 Todo huele
 a lo que no dijimos.
 
Y, sin embargo,
 
aquí está

martes, 14 de julio de 2026

aquel beso

aquel,
mi primer beso
 
llegó en la adolescencia,
cuando los labios curiosos
querían sentir
cosas nuevas.
 
una gota de miel
y probó mi boca
un pequeño ensayo
hacia la experiencia.
 
después,
como todo lo breve,
se volvió humo,
aire,
distancia.
 
quedó apenas
un instante dulce
en mi memoria,
una débil sonrisa
 
para el recuerdo.

lunes, 13 de julio de 2026

el poeta lunático

 
ansioso,
arde en un ruego.
 
delira:
desteje un sueño
enrarecido.
 
declara su amor
a la luna,
 
y al nombrarla
se enciende.
 
suelta versos
al cielo…
 
su obsesión palpita,
crece,
lo desborda:
 
quiere beber
la miel de la luna.

domingo, 12 de julio de 2026

Fortunata

A mi edad, lo que digo
suena a desatino.
 
Las emociones, el amor,
se guardan.
 
Duermen en silencio,
en mi soledad.
 
Pero si Fortunata
las presiente,
 
las desentierra,
les ladra
con la cola en fiesta,
 
y derrama su alegría,
su amor
por todo el aire…
 
así me recuerda
que aún estoy viva.

jueves, 9 de julio de 2026

Deseo

Quiero
tu noche
 
para seducirte
al cobijo
de las sombras
 
iluminar
 
tu cuerpo
cual luna
indiscreta
 
y en tu piel
sembrar
caricias…
 
florecer
 
en el éxtasis
del gemido
o suspiro
que escape
de tus labios…
 
y tu alborada
 
con la lluvia
que te baña
y la toalla
que te enjuga
 
el sol
de tu rutina

quiero.

miércoles, 8 de julio de 2026

Casi casi

 
Fue hermoso.
 
Pero…
 
¿en qué momento
se volvió
silencio?
 
Se hizo esquivo.
 
Sus pasos
ya no
me buscaban.
 
Y entonces
quedó
la duda:
 
¿ocurrió de veras
o lo soñé?
 
Quizá…
 
Ahora
no lo llamo.
 
No lo nombro.
 
Solo sé
que estuvo…
 
y se fue.

martes, 7 de julio de 2026

Llegó con recuerdos

 Julio llega
con la lluvia en los hombros
y se sienta conmigo
a recordar.
 
No trae prisa,
pero su tiempo es medido
para regalarme
su aroma a tierra mojada,
a musgo tierno,
a cantera recién bañada.
 
Los ventanales empañados
eran mi juego:
con un dedo dibujaba
besos y corazones.
 
Ahora,
con el café entre las manos,
lo escucho caer despacio
sobre el techo,
dentro de mí…
 
Y con él abro ayeres
sin miedo,
como cajones que conservan
aromas de la infancia.

domingo, 5 de julio de 2026

¿Cómo la vivo?

Vivir la poesía
es sentir sus versos,
meterme en ellos

o verlos volar
sobre el cosmos
del nido
que los vio nacer.

Es abordarla:
viajar su paisaje,
escalar sus relieves…

Y apreciar su contexto:
el fulgor de su sol,
su fantasía,
el sollozo de un verso.

Es envolverme en su canto
y ser musa,
mar,
gaviota…
espejo de sus palabras.

Vivir la poesía,
para mí,
es abrazarla.

sábado, 4 de julio de 2026

En vela

El sueño no llegó.
Se quedó rondando
como un nombre
que no digo.
 
Solloza la nostalgia.
 
Mis lágrimas
resbalan despacio,
mojan la raíz
de lo que canto.
 
Cantar
me acerca a ti.
 
A veces
amanece tu sonrisa
—apenas—
y las sombras
se retiran.
 
Tu aliento
despierta mi mañana:
 
un café…
y este verso
en la ventana.

viernes, 3 de julio de 2026

A veces es canto

 
Llegó el viento.
Así, sin avisar.
 
Movió la noche
como si supiera algo.
 
A veces canta.
A veces…
parece que llora.
 
Y yo no sé.
 
Si llora por amor
o si te está llamando.
 
Me da celos.
Y miedo.
 
Porque a lo mejor viene
a enamorarte…
a llevarte.
 
Pero no.
 
Que ni lo intente.
 
No puede.
 
Tú ya estás conmigo.
 
Amarrado
a mis recuerdos.
 
Y de aquí
no te vas.
 
Ni cuando se me acaben
los latidos.

miércoles, 1 de julio de 2026

"Para siempre"

… ¿Te acuerdas
de nuestro último verano?
 
—¡Oh, sí!
 
Fue seductor
acariciante, tórrido.
Su canto de lluvia
era arrullo delicioso.
 
¿Y aquel amor
que prometimos sería
“para siempre”?
 
—Él vive y vivirá
en mis recuerdos…
 
 “para siempre”.

martes, 30 de junio de 2026

Este tiempo

Me metí en mi nido.
 
No es valentía.
Tampoco miedo.
Es este cansancio
de ver cómo la vida
se va
como si nada,
como si no se llevara también
lo que yo era.
 
El viento no pregunta.
Pasa.
Arrastra.
Y uno se queda
recogiendo lo que alcanza
como si sirviera de algo.
 
Este tiempo…
 
no lo entiendo.
Da vueltas
que no llevan a ningún sitio
y aun así
me deja mareada.
 
Salgo, miro
y todo eso que dicen que es el mundo
no me alcanza.
 
O soy yo.
 
Entonces dejo de buscar.
Respiro.
 
Y ahí,
en ese aire que entra y sale
como si supiera,
me pierdo.

lunes, 29 de junio de 2026

En mí

 
Amor de otros días,
aliento en mi soledad:
tú,
en mí.
 
Mis silencios te nombran
cuando se inquietan
y buscan tu mirada.
 
Entonces escribo:
lo que nace
y se apaga
con la tarde.

sábado, 27 de junio de 2026

Amor y humo

Se escapa el tiempo
y para que no me arrastre,
me escondo en la sombra
del amor que abandonaste.
 
El reloj podría detenerse
y aun así, no te suelto.
 
Tal vez llegue el olvido
—dicen que llega—
y deje de nombrarte.
 
Pero no.
 
Hay algo todavía tibio
empecinado en esperarte.
 
Casi ceniza, late.
Y sueña
—todavía sueña— contigo.
 
No entiendo por qué insiste.
 
No hay razones.
No hay promesas.
Y, sin embargo,
permanece.
 
Una taza en la mesa
el café frío,
La huella de tus labios
que ya no están.
 
Lloro esta fe gastada:
la luz que al nombrarte se apaga
 
y que, al suspiro,
se vuelve a encender…
para morir otra vez.

viernes, 26 de junio de 2026

Sin título

Garabateo palabras
en el aire.
 
El viento
hizo versos
con la intimidad
de mi corazón cobarde.
 
Ahora
pido
olvido,
 
que en el polvo
se pierda
lo escrito.
 
Que el viento lo borre.

jueves, 25 de junio de 2026

Eso que no se fue

A ti que me lees:
 
te invito
a conocer mis relatos,
 
trozos
de mi historia.
 
—¿Dónde?
 
En mi nuevo blog:
 
“Eso que no se fue”
 
mi rincón
para volver
a los recuerdos.
 
Isabel

miércoles, 24 de junio de 2026

No dijo nada

No dejaba de llorar.
 
Ni siquiera
cuando supo
que él volvía…
 
Y para siempre.
 
El llanto
no entendía
de noticias.
 
Ni de finales felices...
 
Aún le dolía
en el cuerpo
la espera,
 
Pero cuando al fin
lo tuvo
frente a frente,
 
no dijo nada.
 
Sólo
lloró.
 
De alegría.

domingo, 21 de junio de 2026

Bohemia en voz baja

La noche, como yo,
envejece.

Mi soledad bosteza.
Fortunata ronca.

Llegan, de lejos,
los acordes de una guitarra;
mi ánimo sonríe.
El silencio
se ausenta.

Brota la bohemia:
las sombras se mueven,
la lluvia,
alegre,
canta
y mis sueños
bailan.

Se alborota el ambiente.

El insomnio,
curioso,
se mete en el relajo.

Y yo,
simplemente,
me entrego a la fiesta.

Isabel

sábado, 20 de junio de 2026

Pensándote

Pensaba en ti.
 
Y en ese intento
escapó un suspiro
con tu recuerdo.
 
Mis suspiros,
viajeros indiscretos,
llevan al viento
el relato que vivo
y lo divulgan.
 
Como si al mundo
le interesara
lo que siento.
 
Pero escapan,
inevitables.
 
Como lo es pensarte
y suspirarte,
sin importar
que nunca lo sepas.

Isabel

viernes, 19 de junio de 2026

Mesa para dos

¿Cita entre dos?
—Un café enciende la charla.
 
Eso dices,
como si fuera algo sencillo.
 
Pero no lo es.
 
Porque entre sorbo y sorbo
algo empieza a moverse,
algo que no tiene nombre
pero se reconoce.
 
Si la noche se alarga,
ya no hablamos igual.
Las palabras sobran,
o estorban.
 
Y entonces,
casi sin querer,
un beso.
 
¿Y las miradas?
 
—Las miradas no juegan.
Se buscan,
se sostienen,
se dicen cosas
que uno no pensaba decir.
 
Son directas,
como flechas,
sí,
pero también como preguntas
que nadie sabe contestar.
 
Y ahí,
en ese instante mínimo,
uno entiende
 
que no era el café,
ni la charla,
ni siquiera la cita.
 
Era esto:
 
el riesgo
de acercarse demasiado.
 
Isabel

miércoles, 17 de junio de 2026

Ley de vuelo

El poema nace
y uno lo echa a volar.
 
Sube.
 
Se estira
como si pudiera tocar algo
que no sabemos nombrar
pero reconocemos.
 
Sube más.
 
Y en ese instante
—justo ahí—
parece que todo tiene sentido.
 
Luego
 
baja.
 
No de golpe.
 
Baja como bajan las cosas verdaderas:
quedándose.
 
Se posa
en una palabra,
en un gesto,
en una herida que no estaba cerrada.
 
Y uno entiende:
 
no era el cielo.
 
Era esto.
 
Lo que vuelve.
Lo que pesa.
Lo que queda.
 
El poema no cae.
 
Aterriza.

domingo, 14 de junio de 2026

El tizón

 
“Tienes razón”, decía el papel.
Así, sin alzar la voz,
como si supiera más que nosotros.
 
Y yo lo miraba
sabiendo que no era cierto…
o peor:
sabiendo que sí.
 
Luego vino el fuego.
Siempre viene el fuego
cuando uno quiere dejar de entender.
 
Lo acerqué despacio,
como quien no quiere destruir
sino probar
si arde.
 
Y ardió.
 
Las palabras se hicieron negras,
se encogieron,
se volvieron nada entre los dedos.
 
Pero no.
 
No era nada.
 
Porque lo que dolía
no estaba en la tinta,
ni en la forma obediente de las letras.
 
Estaba aquí —terco, encendido—
como un tizón que no se apaga
aunque uno sople,
aunque uno jure
que ya no importa.
 
“Tienes razón”, decía.
 
Y todavía hoy,
a veces,
me quema.

sábado, 13 de junio de 2026

Peregrina

Mi voz
es peregrina.
 
Viajera del viento.
 
Como hoja suelta,
va
 sin mapa.
 Sin rumbo.
 
Canta bajito
 al eco
de voces,
de sonrisas,
de recuerdos.
 
Un soplo la arrastra,
la alza,
 la deja caer
en el aire.
 
El sol la alcanza.

Desnuda,
bebe libertad.
 
Pero llega el frío.
 
Y entonces
busca su refugio
 humano.
 
Apaga su marcha.
 
Regresa
 con su nota intacta,
 a mi garganta.

jueves, 11 de junio de 2026

¿De qué charlan las horas?

Por pura curiosidad
pregunto al aire
—aunque sé
que no responde—:
 
¿de qué charlan las horas?
 
No el tiempo,
las horas.
Ellas, tan precisas,
tan cabales,
tan obedientes 
a algo
que no vemos.
 
Porque el viento…
el viento no sabe callar:
recuerda,
se traiciona,
y todo lo que toca
termina por cantarlo.
 
Pero las horas no.
 
Las horas encajan.
Pasan.
Cierran.
 
Exactas.
 
Y, sin embargo,
—pienso—
en lo exacto
debe de haber un murmullo,
 
algo mínimo,
apenas un roce,
 
cuando una termina de irse
y la otra
aún no llega.
 
Ahí,
entre una y otra,
 ¿qué se dicen?
 
Me intriga.
 
Que exista
una conversación perfecta,
secreta,
entre el tiempo...
 
y que nunca,
nunca,
nos nombre.

lunes, 8 de junio de 2026

Doña Efe y yo

Fortunata llegó a mi casa hace seis años y cinco meses, en el momento exacto, justo cuando el alma me crujía por la partida de mi hermano Miguel Ángel.
 
Ella cargaba su propio desamparo, la habían devuelto después de un año de haber sido adoptada. Mi hijo León fue a recogerla y me pidió que la cuidara “sólo por unas horas”, en lo que encontraba un albergue donde dejarla.
 
Venía huraña, asustada, y su esqueleto se dibujaba con nitidez bajo la piel. Era el vivo retrato del abandono y, aun así, linda. Es pequeña, mezcla de chihuahua y de un tal Pancho arrabalero.
 
Al mirarla supe que no iría a ningún lado. El desconsuelo de las dos hizo puente. «Yo me la quedo», le dije a León. Y así nos "adoptamos" para el resto de nuestras vidas.
 
A mis hijos León y Alejandro. los amó desde el primer segundo. Conmigo, guardó distancia. Pero el tiempo —y la paciencia— van borrando recelos. Hoy, doña Efe no me pierde de vista. Sabe que es mi compañera y yo sé quién es ella: no le gusta que se lleven pesado, huye de los niños, y es una sibarita que sabe desparramarse justo donde entra un rayo de sol.
 
Enseñarle modales, no fue difícil. Cuando descubrió que su nuevo domicilio cuenta con jardincito, ni siquiera tuve que decirle dónde, ella sola vio el terreno con autoridad y se dijo: “aquí mero”, jajaja. Se adueñó del trozo de tierra con toda naturalidad.
 
Pero vivir con Fortunata también trajo pérdidas. En ese mismo jardín tengo una planta llamada algodoncillo que es mi pequeño criadero de mariposas monarca. Allí llegan, dejan sus huevecillos y ocurre el milagro silencioso de las orugas. Pero mi chihuahua, herencia de su sangre callejera, no entiende de poesía contemplativa. Para ella, esas alas de colores que revolotean al ras del suelo son una provocación. Si no estoy alerta y la meto corriendo a la casa, de un brinco las derriba. Ya debe varias vidas.
 
Fortu, a la hora de la comida, se sienta frente a mí y calcula la distancia entre mi mano y mi boca por si suelto bocado. Sus ojos me recuerdan que somos del mismo bando y que el botín se comparte.
 
Quién diría que tanta vida, tanta astucia y tanto carácter caben en un cuerpo tan pequeño. De aquella flacura que portaba cuando llegó, no queda más que el recuerdo. Hoy mi doña Efe es una chihuahua gordita y bella, colmada de sol, de amor, y de complicidad.

viernes, 5 de junio de 2026

Versos de Sol

¡El rojo crepúsculo me atrapa!
 
El sol ha dibujado su ocaso,
antes de hundirse en el horizonte
y echarse a dormir a cielo raso.
 
Y vuelve, ebrio de luz y color,
con su calidez de caballero,
prende la esperanza con la aurora,
me pide un café y canta un bolero.
 
Su voz y ritmo mueven mis pies,
y bailo a su hechizo delicioso,
que va conectando con mis pasos,
aunque mi cuerpo pide reposo.
 
Se apaga el eco de aquel bolero,
la tarde sonroja su dorado.
Su majestad, el sol, se retira
y la noche invita a su reinado.
 
ISABEL
05/06/26

martes, 2 de junio de 2026

Recuerdo de Lluvia

Junio es de empapadas,
es lluvia, es aroma;
donde el verde asoma
y atrapa miradas.
 
Temple de agua y fuego
verano que peca
con la húmeda mueca
de añorado juego.
 
Y vuelvo a ser niña
jugando con lodo
mojada de todo
sin miedo a la riña,
 
¿Mamá iba a pegarme?
¡Y eso qué importaba!
A mí me encantaba
salir a mojarme.
 
ISABEL
02/06/26

sábado, 30 de mayo de 2026

En su búsqueda

¿En dónde estás, querencia placentera?
¿Por qué te ocultas de mi edad madura?
Ya no hace falta recordar la albura
de aquel pequeño error de primavera.
 
Ya regresa con la quietud ligera
que palpita derramando lisura,
y emprendamos la feliz aventura
de enamorar el sol de una quimera.
 
Ven con el canto fresco de tu risa,
desgránala con gozo y desenfado
sobre el trigal que se agita la brisa.
 
Así, mi corazón ya esperanzado
sabrá por una espiga pitonisa,
que volviste para siempre a mi lado
 
ISABEL
30/05/26

jueves, 28 de mayo de 2026

Vete tristeza

Soledad, no me extravié,
ya regreso.
Vuelvo cansada
del alma y el cuerpo…
 
Hay días en que la piel recuerda.
Me acerco a la luz de la ventana,
miro la palma de mis manos y exclamo:
 
«Las tengo llenas de intentos en ruina,
de caricias no recibidas
y de poemas que jamás volaron.
 
Si pudiera vaciarlas,
trazaría con ellas nuevas ilusiones.
Pero, ¿dónde guardo el roce
que se quedó en ellas?»
 
Mis pupilas se desbordan,
mojan mi impotencia en su abandono.
 
Tristeza… vete.
Hoy no deseo sentir tu mano,
sino disfrutar el abrigo
de mi aislamiento.
 
ISABEL
28/05/26 

martes, 26 de mayo de 2026

Con la tonada de la luna

Justo a la hora del ocaso
una lluvia inoportuna
canturrea con deleite
la tonada de la luna.
 
Y ese llover delicioso
brinda su eco refrescante
al dorado sol poniente
que se ocultaba triunfante.
 
La lluvia ahora musita
unos versos con su aroma,
los aprecia mi nostalgia
que, como la luna, asoma.
 
Ya mis ojos piden sueño,
mas lo que mi cuerpo apremia,
que agudice los sentidos...
¡la noche huele a bohemia!
 
ISABEL
26/05/26

lunes, 25 de mayo de 2026

Simplemente

En la calma de mi tarde,
una sombra toca al piano
los versos que hacían falta
para sonreír temprano.
 
Yo busco un amor de otoño;
lo imagino como usted,
con el sol en su sonrisa
y en sus ojos, mi café.
 
¡Ah, pudiera yo abrazarlo,
otro sería mi destino!
Retiraría tristezas
y las piedras del camino.
 
Y si permite la vida
que lo tenga frente a frente
sin más paredes que el aire,
lo amaría. Simplemente.
 
ISABEL
25/05/26

domingo, 24 de mayo de 2026

La reunión

Quizá sea un sueño en vigilia
o una ilusión de duermevela...
pero veo entrar compañeros
tan formales como en la escuela.
 
¿El motivo? La convivencia.
Para eso es que había reunido
a mis noctámbulos amigos,
en el refugio de mi nido.
 
Entre el silencio y el desvelo,
el reloj del tiempo reía;
y con su larga manecilla,
vuelve muda a la poesía.
 
Fue incómodo verla callada,
pero tan pronto como habló,
el amor encendió su fuego
y en un tris el bardo llegó.
 
ISABEL
24/05/26

sábado, 23 de mayo de 2026

El eco de una historia

La misma tonada


Hubo sonrisas al reencontrarnos.
Se besaron nuestras miradas,
se abrazaron nuestras manos…
 
Quizá por la emoción del momento
o por esos recuerdos que nos atan
a la misma historia;
al eco sordo de una canción
—letra y tonada—,
nunca dejó de sonar.

 ISABEL
23/O5/26

jueves, 21 de mayo de 2026

Pecado

Mi imaginación ha vuelto pecado
la oculta pasión de mi fantasía;
su sombra de deseos me extasía,
lo permite mi cielo enamorado.
 
Tú, mi desliz íntimo y reservado,
te desnudas ante mi poesía
y deshojas la flor del alma mía
con un placer que tenía olvidado.
 
Eres lira en mi voz anochecida,
la caricia que corre entre mis dedos
con un itinerario a la medida.
 
Y circulas, sin recato ni enredos,
en el acabado tren de mi vida,
que extravió el equipaje de los miedos.
 
ISABEL
21/05/26

martes, 19 de mayo de 2026

La tinta se secó

Inspiración, ahora vuelves para reanudar el poema que dejaste reposando en el tintero. Pero la tinta se secó y, lo escrito, ve tú a saber dónde está. Tal vez voló, o yace hecho ceniza, a la orilla del olvido.
 
Así que no busques pendientes ni intentes sembrar algún verso conmigo, porque padezco cansancio crónico. La edad no perdona. Y conforme pasan los años, crece la fatiga.
 
¡Ay, mi musa discontinua! Se agotó aquella luz de sol y vida que me conociste. Hoy en día, estoy atada a las circunstancias de una etapa compleja y francamente no tengo fuerzas para desatarme. Sufro dolores por docena… Vivo “la edad de oro”, sin alas y sin las delicias que tanto disfrutaba. Y la remolona edad dorada sigue con la letanía de que reduzca riesgos de salud. ¡Vaya etapa de lujo! Es una verdadera joyita, pero no para presumir.
 
Eso sí: tengo la fortuna de seguir viviendo. Mis carencias son obvias, he disminuido el tiempo de mis caminatas… los “noes” me apabullan y los “síes” brillan por su ausencia. Sin embargo, mis recuerdos son claros, profundos, y me abrazan en noches como esta, de insomnio y de café.
 
Inspiración, vienes cuando mi entusiasmo duerme. ¿Quieres que hablemos sobre mi añeja madurez?
 
ISABEL
19/05/26

lunes, 18 de mayo de 2026

Alucinación

Noche de insomnio.
Vagan murmullos en el ambiente
y se atrapan ecos distantes,
mensajes desordenados.
 
La musa llega a mi estancia,
trae imágenes queridas;
aromas de otros ayeres
se mezclan con mi ahora:
tan añejo, tan cansado…
 
Rostros que amo,
sueños guardados,
regresan a vivir en estos versos.
 
Sonríe la ilusión…
y se esfuma de madrugada.
 
ISABEL
18/05/26