En
el correr de mi vida se fueron encadenando experiencias, gratas algunas, otras
no tanto. Sin embargo, todas forman parte de mi historia.
Hoy
quiero recordar una vivencia inolvidable: mi participación en la
desaparecida plataforma de Yahoo! Respuestas.
Mis comienzos fueron a principios del 2008. Por casualidad llegué a ese espacio, cuando buscaba una
receta de cocina y Google me envió allí. Curioseé en todas sus salas y me
atrapó la de Poesía; no porque yo la escribiera, sino porque me gusta su
lectura. Después de unos meses de dejar comentarios, me probé como escritora de
versos.
También
quise entablar amistad con compañeros de aventura… almas que, como la mía, disfrutaban del arte de escribir. Mi cariño eterno para Orlando, para Elsita, Cris
Luna, Silvia, Marisela, Juan Carlos, Blas, Alcira… Afectos virtuales, pero
sentidos y entrañables.
Ellos
fueron la primavera de una etapa maravillosa de mi vida. Fue a través de sus
ojos que descubrí el latido de las letras. En sus críticas hallé el valor de la
sencillez, y en sus elogios, el permiso para sentirme un poco poeta. Aprendí
que la poesía no estaba en las palabras complicadas, sino en la honestidad de
un sentimiento que florece.
Ese
mundo fantástico fue tan real que lo añoro. Para mí fue una escuela y, a la
vez, un balcón para beber letras como café; un sitio para hacer amigos,
aliviar congojas y redescubrir el amor en un aprendiz de poeta.
Atesoro
la paciencia de unos y la pasión desbordada de otros; la complicidad
que nos unía, la emoción de «abrazarnos» en el sentir silencioso de nuestras
aportaciones. Conservo, más que sus textos, esa chispa que encendieron en mí:
la certeza de que nunca se deja de aprender cuando se escribe desde el alma.