Fantasía bohemia
El tic-tac del viejo reloj,
la taza de humeante café.
Y el insomnio, que se estira
para abrazar la velada.
Mas informa la noche:
«La musa está apagada;
hoy no tendremos poesía.
Sólo un sueño de vigilia,
una tertulia amistosa».
Vuela la imaginación
y en un chasquido de dedos
obtiene de las estrellas
la infusión que incita al verso.
Y el empeño se sacude;
asoman pluma, papel,
las letras se acomodan...
en un hilo de silencio.
ISABEL
16/03/26
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