Notas de jazz visten la noche; suavizan el recuerdo helado que dejó una
lluvia a destiempo y el flash desentonado de mi historia.
Ese momento y yo nos abrazamos. Bailamos apretados hasta que el frío se desvaneció llevándose la música.
El verso llega de puntitas para no romper el silencio. Sacude su paraguas y en un borde de mi gaveta de palabras, fija su seda y su anochecer de crisálida. ¡Mañana será poema!
ISABEL
24/02/26
24/02/26
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