lunes, 2 de marzo de 2026

Una tregua con lluvia

Sobre la fronda del limonero, quizá para descansar, se tendieron mis pensamientos. No los molesté; dejé que se relajaran, que bebieran de la savia del árbol.
 
La lluvia apareció sin aviso, cantando copiosa y alegremente. Entre la sombra y los murmullos de mi soledad, la oí golpeando con ritmo mi ventana, invitándome a bailar. Acepté de buena gana. Abrazada a sus notas, me ganó el sueño.
 
Y me soñé niña, descalza, cantando bajo el aguacero. Vi mis manos bañadas de lodo queriendo atrapar un barquito de papel que navegaba, fugaz, en el arroyo.
 
El sueño duró poco, pero fue grandioso; lo dice mi nariz, que aún percibe el aroma a tierra mojada y el perfume de la lluvia.
 
ISABEL
02/03/26

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