sábado, 29 de junio de 2013

Siempre Enamorada

Si a los mimos del viento,
las olas del mar
Acera  iluminada de la Calzada de San Diego.
van y vienen canturreando,
figúrate cómo se desliza mi pensar 
cuando leo tus apasionadas cartas,
o tus efusivos versos...

¿No logras imaginarlo?
Te lo digo enseguida:
 ¡Fluye en suspiros!

Suspiros que de mi alma
escapan en fila,
pues como gaviotas en bandada,
viajan hasta tu mundo
con su ofrenda amorosa:
Una esplendente guirnalda
forjada de deseos, de ilusiones,
y que engarcé con seda y miel
de mis labios
... pensando en tu boca.

ISABEL.
29/06/13

sábado, 15 de junio de 2013

Soñé bajo su Sombra.

¡Qué tarde...! El sol de junio enamorado,
Por la Ave. Enrique Ramírez Miguel.
fogoso se aplastaba al pavimento;
yacía sensual, loco, extasiado,
transpirando pasión, gozo y tormento.

–Ven a descansar bajo mi follaje, –
me ofrece un árbol de aquella avenida.
Como al calor sufro hasta en mi lenguaje,
acepté su invitación, enseguida.

Y de pie, en sus desnudas raíces,
desamarré uno de mis sueños. Fui ave
que abrió sus alas y en vuelos felices,
tejió entre sus ramas un nido suave.

Y desde él observé la vida errante,
con la mirada abracé su reflejo.
Todo en las alturas es un instante
escaso en dimensión. Sólo un bosquejo.


ISABEL
15/06/2013

sábado, 8 de junio de 2013

¿Y Nuestra Cita?

En la Fábrica de Imágenes.

Ataviada de tenues aromas y rubores, en contraste con la ilusión de mi ocaso, acudí puntual al lugar donde acordamos reunirnos. Pero pasan los minutos, llegó a su fin la hora convenida y no apareces.

Tu demora se me va haciendo eterna como la luz de junio. Sin embargo, anhelo verte llegar y prolongaré esta espera hasta que el sol  se duerma en el horizonte.

Valiéndome del mutismo de la estancia y del momento, eché al vuelo mi imaginación e intenté adivinar la causa de tu tardanza a nuestra cita. ¿Quizás olvidaste que hoy es un día especial para nuestro amor y que aquí te espero, vida mía? No se me ocurre pensar otra cosa.

¡Ay…! La impaciencia me provoca mudos sollozos y mirar a mi costado, a tu lugar que continúa vacío. Murmuro tu nombre seguido de un “te quiero” y el eco fugitivo de mi voz, rasgó aquel silencio remachando hasta fenecer ahogado en algún rincón, te quiero, te quiero, te quiero...

Nota: Dejé clavado el dolor de mi desencanto, en el último te quiero.

ISABEL.
08/06/13