martes, 30 de diciembre de 2025

¡Adiós, 2025!

En el frío anochecer de ayer, llegó la musa a mi refugio ahuyentando el sopor de las sombras. Como de costumbre, no se molestó en tocar el timbre; aprovechó el hueco que deja mi cansancio, por la rendija del insomnio, por ahí entró la condenada llena de imágenes estupendas, y con un puñado de garabatos desordenados que pretendían ser versos.

Y mágicamente mi alcoba se llenó de luz. El aire se calentó con los gratos aromas de café recién preparado y pay de manzana, esos perfumes de mi hogar que evocan ecos de tiempos lejanos.
 
Asomaron entonces rostros queridos, florecieron sonrisas y se desperezaron sueños que creía dormidos. Todos habían vuelto con un solo propósito: acompañarme a despedir el año…
 
Por cierto, a diferencia del común de la gente, yo no lo imagino como un viejito enfermo y decrépito, sino como un ágil atleta corredor de relevos que al término de su recorrido, entregará a su sucesor la estafeta.
 
Con el fulgor de los soles que me custodiaban y la emoción de la partida, le dije adiós a este 2025, agradecida por cada minuto de su vertiginoso viaje. ¡Qué dicha haberlo vivido!
 
ISABEL
30/12/25

lunes, 29 de diciembre de 2025

Alejandro, Hijo Mío:

Cuando se vuelca en ti mi pensamiento
las sonrisas asoman a mi cara,
y el tiempo vuelve como si gozara
verme en el cielo de mi sentimiento.
 
Regresa al eco de tu nacimiento
con aquel final que tanto anhelara:
ver tu luz de vida, esa que anidara
en mi vientre, entre sueños y en mi aliento.
 
Te vi crecer alegre y dedicado,
entre números y el abecedario.
¡A los libros estabas destinado!
 
Hoy vuelas libre y desde mi escenario,
te mira mi corazón fascinado
porque eres brillante. ¡Extraordinario!
 
ISABEL
29/12/25

domingo, 28 de diciembre de 2025

Beso Desertor

El invierno marcha en calma
su quietud desborda encanto,
y el aroma de su canto
besa y me hiela hasta el alma.
 
Ese beso cual suspiro
escapa buscando abrigo;
el abrazo del amigo,
placentero y buen retiro.
 
Allí, ni la dura brisa
se llevará tu calor;
duerme, beso desertor,
con la miel de una sonrisa.
 
ISABEL
28/12/25

sábado, 20 de diciembre de 2025

El regazo de mis recuerdos

Lleva buen rato callada mi soledad. Enmudeció cuando le propuse: “¿qué tal unos días de vacaciones?”. Por toda respuesta, agarró almohada y cobija, y se echó a dormir.
 
Ahora respiro su silencio en el enorme vacío de mi casa. Han callado las añoranzas, los pasos y las voces de mi ayer. Sola, pero sin melancolía, me digo que saldré a vivir el presente; buscaré esos vientos navideños que huelen a golosina y atraen abrazos para mitigar el frío. 

Quería que esos brillos de ilusión salpicaran mis años, cantar villancicos, gozar las posadas... ¡Vivir la tradición! Sin embargo, comprobé que la algarabía de la calle no se compara con el efusivo pregonar que envuelve estas cuatro paredes, donde las vivencias me susurran al oído sus historias, y recobro aquellos tiempos con mi esposo y nuestros hijos. Cuando la Navidad no era solo una fecha, sino el refugio de nuestra unión tras lo vivido en el año.
 
¡Mi soledad ha despertado! Y con ella, el eco bendito de mi pasado. No necesito ruidos que distraigan el alma, me quedo con mi paz y mi memoria. Porque en este rincón del mundo, cada vez que cierro los ojos, brota de nuevo la Navidad en el regazo de mis recuerdos.
 
ISABEL
20/12/25 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

¡Vamos a las posadas!

Pero, ¡qué barbaridad!
Con el invierno que asoma
arriba la Navidad,
ya se percibe su aroma.
 
Posadas y peregrinos
—Benditas las tradiciones —.
A las piñatas, vecinos,
vayamos por colaciones.
 
Son momentos de armonía
de risas, besos y abrazos.
De regalar alegría,
de reconciliar los lazos.
 
Temporada navideña
con ilusión te esperaba;
porque la pena es pequeña
cuando el malhumor se acaba.
 
ISABEL
17/12/25

martes, 16 de diciembre de 2025

Ilusión tardía

Ilusión, quimera tardía
que animas mi vida callada;
tú eres la bella melodía
con matices de poesía,
que me canta la alborada.
 
Eres una corazonada
de sacudidas compulsivas
que me mantienen fascinada,
aguardando que de la nada,
me aclares por qué me motivas.
 
Si es justo porque me lo he ganado,
gozaré la zarandeada,
aunque permanezcas a mi lado
como el silencio que ha adoptado
mi vieja soledad amada.
 
ISABEL
16/12/25

miércoles, 10 de diciembre de 2025

La Cena Soñada

Me gusta diciembre y su aliento de escarcha. Respirar su aire frío. Ver el vaho de mi aliento mientras camino por la mañana con Fortunata. Me gusta por la promesa de alegría que trae y la dulce melancolía que deja atrás, entre risas y llanto.

¡Ah, diciembre luminoso! Morelia viste ya brillos de temporada, adornos y luces navideños que, al encender, hacen lucir sus edificios de rosada cantera como postal de un mágico cuento. El ambiente dibuja sonrisas y ahuyenta el desánimo. Todo es placentero, incita a celebrar.

Me fui a dormir con el espíritu navideño prendido a mi ser. Y tuve un sueño que me acarició el  alma.

Me soñé en una casona de espacioso jardín y gran comedor, todo bellamente adornado con flores, esferas y luces navideñas. Llegué del brazo de mi esposo, con nuestros hijos, sus parejas y nuestros hermosos nietos. Nos veíamos guapísimos, listos para celebrar con familiares, la gran Cena de Nochebuena que mis abuelas habían preparado. Los olores deliciosos de la cocina me embriagaban.

En el jardín, los familiares empezaban a llegar.

Los primeros en aparecer fueron mis abuelos maternos: papá Chilo y mamá Lupe, lucían elegantes y jóvenes. Me abrazaron; sus sonrisas tenían la tibieza de lo eterno. Don Santana y  Doña Isabel, mis abuelitos paternos, justo los estaba conociendo. Ellos vestían ropa abrigadora y sencilla. Me cautivaron con su porte de genuina raza y con el amor con que me envolvieron sus miradas.

Mas tarde, llegaron mis padres. Lucían tan guapos como el día de su boda. Mamá portaba lindo vestido azul turquesa, papá, el uniforme de gala militar. Mis hermanos y sus familias, siempre hermosos, vestían de lujo para la ocasión.

En la sala, donde estaba el árbol navideño y un bello pesebre reservado para el Niño Jesús,  saludé a primos, a tíos, a parientes que no conocía y que jamás pensé conocer. La convivencia fue cordial, y la ocasión para abrazar a mi sangre como lo deseaba. Con música y la magia del momento, cenamos y brindamos con bebida de frutas y uno a uno fue expresando sus deseos porque reine la paz y el amor en nuestros corazones.

Desperté con los ojos húmedos, con la certeza de haber vivido —aunque sea en sueños— la Nochebuena más maravillosa.

 ISABEL
10/12/25 

viernes, 5 de diciembre de 2025

Llorando Poesía

Gotas de poesía...
lágrimas de mis anhelos
resbalan en mi silencio. 
 
Son versos del alma mía
que, como hojas en riachuelo,
navegan dispersos.
 
¿Dispersos? ¡Para nada!
Ellos se aprietan, gimen,
luego desgranan sentimientos...
 
Nunca huyen.
Viven cada línea que escribo,
cada emoción, cada que suspiro.
 
Mi poesía no es tristeza.
Es un mar que se desborda
con añoranzas que sollozan.
 
Como las plañideras nubes,
que caen y cantan su lamento,
yo limpio mi cielo llorando versos.
 
ISABEL
05/12/25

martes, 2 de diciembre de 2025

El Sol de una Sonrisa

La sombra es frío y cristal,
pero el diciembre que llega,
seguramente me entrega
una luz sensacional:
 
¡La del sol de una sonrisa
que alumbrará mi universo,
mi camino y cada verso
que la oscuridad eclipsa!
 
Con su calidez de ensueño
fundiré frivolidades,
germinarán mil bondades
y la Navidad que sueño:
 
Un renacer que se arrulla
y reúne a la familia,
la noche que reconcilia,
con abrazos. ¡Aleluya!
 
El frío que se avecina
no me aflige ni es mi cruz,
porque me escolta la luz
de una sonrisa divina.
 
ISABEL
02/12/25