domingo, 22 de diciembre de 2019

Querencia mía

¿Dónde andarás querencia placentera?
¿En dónde te escondes de mi locura?
Ignoras el trago amargo que apura
mi boca por tu boca lisonjera.

Regresa con tu actitud zalamera
y arropa mi cuerpo con tu figura.
Brindemos, dame un sorbo de cordura...
Sé que te inquieta mi poca sesera.

Vuelve con la querencia de tu risa,
desgránala con gozo y desenfado
sobre el alegre cantar de la brisa.

Así, mi corazón enamorado,
sentirá que al tararear avisa
que sonríes. Que volviste a mi lado.

ISABEL
22/12/19

viernes, 20 de diciembre de 2019

Ese terco anhelo

En la esperanzada luz del amor
cuelga sus ansias mi anhelo.

Cuando lo siente cerca, vibra.
Se agita emocionado al percibirlo.

Al abrazarlo, gime plácidamente.
Olvida el riesgo de la despedida.

Y si se marcha, cae en el desaliento.
El dolor quiebra su fortaleza.

Pero, brota otra vez ese terco anhelo.
Con su afán, con su delirio de amar.

ISABEL
20/12/19

sábado, 14 de diciembre de 2019

Entre penumbras

Mi pensamiento, acaricia o tortura.
En el filo del tiempo corre como loco,
pero va con el oído muy atento.

Oye a mi boca clamar por su amado
y al discreto suspiro, ajeno al olvido,
que brota igual que una lágrima.

Él sabe cómo la memoria recupera
viejas inquietudes del alma
para entretener al insomnio...

y de los suspiros de la noche
que hacen eco de mis recuerdos
tan cercanos, tan distantes.

Hoy las sombras titilan como estrellas
al inesperado paso de la musa
que incita al canto y al poema.

Es así como entre aromas de café y rosas,
germinaron estos desvelados versos
mientras danzaba la noche con el viento.

ISABEL
14/12/19

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Ven por favor

El invierno se aproxima.
Mi cuerpo lo percibe y sufre.
Siento helada mi choza.

Ilusión, ven por favor,
entibia esta mañana...
Apacigua su dureza.

Y prende la hoguera de mi fantasía
que deseo recibir la Navidad,
donde renace la aurora.

Con el pincel de sus sonrojos
trazaría versos sobre el viento
y guiños de colores en el cielo.

Quiero los rayos del sol
que seducen en verano
para cantar y bailar sin cansancio
en esa emotiva temporada.

Antes, ayúdame a unir mis lágrimas
y tristes coplas de vida,
a la canción de la lluvia.
Que se lave mi mal de amores,
que escurra y llueva mi edad…
Hasta el diluvio.

Así, el tiempo o la brisa
barrerían sin problemas mis flaquezas.
Como de un soplo pueden levantar,
los pétalos de este poema.

Ilusión, ven por favor,
y entibia esta fría mañana.

ISABEL
11/12/19