Ella detiene el mundo.
Suspende el ritmo de la rutina para entregarse a un beso de ensueño, ya que el pensamiento caprichoso le trajo de vuelta por unos instantes, la imagen de su amado.
En el torbellino de la memoria, los sentimientos cobran vida y empañan la mirada. La ausencia se vuelve lluvia y, el beso, en la ofrenda de amor atesorada en sus labios.
Su garganta es un nudo de emociones conteniendo el eterno reproche que le hace al destino. El corazón, que aún añora aquel abrazo apretado —ese fogón de ternura que derretía el frío—, late hoy con el gozo de antaño.
Parece que el alma va a desbordarse, que esa agitación la elevará por encima de todo... pero en un suspiro la realidad reaparece.
Ella sonríe complacida. Cesó el espejismo que permitió la entrega del beso que callaba su boca. Sacude el polvo del recuerdo… y reanuda su vida de silencios.
ISABEL
17/04/26
Suspende el ritmo de la rutina para entregarse a un beso de ensueño, ya que el pensamiento caprichoso le trajo de vuelta por unos instantes, la imagen de su amado.
En el torbellino de la memoria, los sentimientos cobran vida y empañan la mirada. La ausencia se vuelve lluvia y, el beso, en la ofrenda de amor atesorada en sus labios.
Su garganta es un nudo de emociones conteniendo el eterno reproche que le hace al destino. El corazón, que aún añora aquel abrazo apretado —ese fogón de ternura que derretía el frío—, late hoy con el gozo de antaño.
Parece que el alma va a desbordarse, que esa agitación la elevará por encima de todo... pero en un suspiro la realidad reaparece.
Ella sonríe complacida. Cesó el espejismo que permitió la entrega del beso que callaba su boca. Sacude el polvo del recuerdo… y reanuda su vida de silencios.
ISABEL
17/04/26
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