El legendario bosque de la inspiración quedó sin musas.
Por ahí abandonaron sus liras y marcharon misteriosas.
Dice la noche haberlas visto correr por sus jardines cantando y riendo como chiquillas, persiguiendo las luces que encienden los
cocuyos. Jugaban a atraparlos imaginando que eran estrellas.
ISABEL
23/01/26
23/01/26
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