Soledad, muros con voces de vida;
de tu techo gotea el
dulce anhelo
que vertió aquel verano
de revuelo
al caer de una nube
conmovida.
Eres mi casa, tus ecos
cautivan,
seducen, y anidan en la
ventana.
Son el eslabón que no
sólo hermana,
también es imán para
los que olvidan
Eres el tictac de un
reloj de tiempo
con solo una manecilla
marcando
el compás de alguien
que pecó faltando
a la cita de un
"te quiero" a destiempo.
Feliz mi historia que pasea en tren
recordando pasajes y
querencias,
con boleto redondo, con
vivencias
y el chacachá la arrulla
con su vaivén.
Ahora vivo carente de prisas
hilando motivos de
melodía
para el verso, relato o
poesía,
pues para mi soledad son sonrisas.
ISABEL
05/04/26