lunes, 20 de abril de 2009

Remembranza

Una sucursal de Bancomer
La noche se alarga en mi desvelo. Pareciera que las horas se arrastran deseosas de prolongar su vuelo.

El sueño huyó, pero no los recuerdos que salen a flote tan sólo abrir el baúl donde con celo y amor los atesoro. Allí estás tú. Te convertí en uno de ellos para motivar mis ilusiones, desde aquella tardecita tibia del mes de abril cuando descubrí que eras un ser real, no producto de mi loca fantasía.

¿Cómo ocurrió tan admirable suceso? No lo podría explicar. Fue un milagro que nos sorprendió y enmudecimos. Para acercarnos, sólo hubo miradas.

Me vi en tus ojos y éstos me dijeron: Amor, estoy aquí. ¿Me esperabas?
Y los míos te contestaron al instante: Sí, sabía que llegarías, vida mía.

ISABEL.
20/04/09

sábado, 11 de abril de 2009

"Cleta", la motoneta.


Como trebejo inutil y que estorba,
arrinconada junto a una maceta,
maltrecha y fea por el abandono,
lento agoniza la pobrecita Cleta.

La coqueta, la color rojo granate,
la que gozó del placer de ser amada,
hoy sufre impávida el más cruel desatino
de dejar que las lluvias, el sol y el frío
estropeen su belleza y porte fino.

¿Qué pasó para merecer tal castigo?
¿Las razones para hacerle esa trastada?
Nadie sabe por qué, pero es evidente
que a su propietario lo hartó la costumbre,
de visitas al taller constantemente.

Si fuera toda verdad, qué lamentable,
que la Cleta por difícil o imperfecta,
la sentencien a morir achicharrada,
si tan bella se creyó motocicleta.

Un consejo le daré a su propietario
esperando no le enoje mi argumento:
No existiendo interés por conservarla,
regalarla sería un gran escarmiento.

ISABEL
11/04/09.