Me metí en mi nido.
No es valentía.
Tampoco miedo.
Es este cansancio
de ver cómo la vida
se va
como si nada,
como si no se llevara también
lo que yo era.
El viento no pregunta.
Pasa.
Arrastra.
Y uno se queda
recogiendo lo que alcanza
como si sirviera de algo.
Este tiempo…
no lo entiendo.
Da vueltas
que no llevan a ningún sitio
y aun así
me deja mareada.
Salgo, miro
y todo eso que dicen que es el mundo
no me alcanza.
O soy yo.
Entonces dejo de buscar.
Respiro.
Y ahí,
en ese aire que entra y sale
como si supiera,
me pierdo.
Tampoco miedo.
Es este cansancio
de ver cómo la vida
se va
como si nada,
como si no se llevara también
lo que yo era.
Pasa.
Arrastra.
Y uno se queda
recogiendo lo que alcanza
como si sirviera de algo.
Da vueltas
que no llevan a ningún sitio
y aun así
me deja mareada.
y todo eso que dicen que es el mundo
no me alcanza.
Respiro.
en ese aire que entra y sale
como si supiera,
me pierdo.
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