Mi voz
es peregrina.
Viajera del viento.
Como hoja suelta,
va
sin mapa.
Sin rumbo.
Canta bajito
al eco
de voces,
de sonrisas,
de recuerdos.
Un soplo la arrastra,
la alza,
la deja caer
en el aire.
El sol la alcanza.
Desnuda,
bebe libertad.
Pero llega el frío.
Y entonces
busca su refugio
humano.
Apaga su marcha.
Regresa
con su nota intacta,
a mi garganta.
ISABEL
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