domingo, 30 de agosto de 2026

Mi Colegio

La primera huella enorme
de mi vida
tiene nombre:
 
Colegio Motolinía.
 
Recuerdo
sus amplios salones;
muros que abrazaban
mi mente curiosa.
 
Sus patios han de atesorar
los ecos de aquella
etapa maravillosa:
 
las voces
de mis maestras,
sus clases,
sus tareas…
 
Y el recreo:
¡la algarabía del juego,
el retozo entre risas
con mis compañeras!
 
Colegio Motolinía.
 
Su luz maternal
sigue prendida
en mi memoria.

sábado, 29 de agosto de 2026

Cafeteando un poema

Un buen café
 y el violín de un grillo
 distrajeron mi nostalgia.
 
Ese café
exhala su aroma.
 
El vapor dibuja
 algo que no nombro.
 
Afuera, 
 un canto se ensaya.
 Armoniza la noche.
 
Yo me quedo quieta:
 
la tristeza pasa
 sin sentarse.

viernes, 28 de agosto de 2026

grítalo con mi nombre

Soledad,
 
quizá no sepas
que eres mi fuerza,
 
que te abrazo.
 
A cada recuerdo
que destapas
 
y en susurro te ruego:
 
grítalo con mi nombre.
 
Para que viva,
para que vuele,
 
para que lo bañe
la luz del día.
 
Que tu voz y la mía
hagan eco.
 
Gritemos.
 
Para que el Infinito
nos conozca.
 
—Aunque no sepa
nuestro nombre—.

jueves, 27 de agosto de 2026

La ventana

Ella
se bebió el dolor
de un trago.
 
Después,
abrió la ventana
y dejó salir
las penas.
 
Volaron.
 
Se quedó sonriendo.
 
Quizá
porque comprendió
 
que también el dolor
vuela
 
o
palidece.
 
Como
la niebla.

viernes, 21 de agosto de 2026

¡Ay, Dios!

 ¡Ay, Dios!
 
¿Qué tengo?
 
No vibro.
 
Respiro
fatigada
 
¿Soy fantasma?
 
Tal vez.
 
Arrastro
mi historia.
 
Doy pasos
cansados.
 
¿Se agota
mi tiempo?
 
No.
 
Me resisto.
 
Quiero seguir
con vida.
 
Contigo.
 
Con tus besos.
 
¡Ay, Dios!
 
¿Qué tengo?

miércoles, 19 de agosto de 2026

¿Y mañana?

Libertad, tú vibras
 
dentro de mi pecho.
 
Quieres escapar,
 
pero mi edad
te amarró
a sus años.
 
Vivo
y a veces muero
deseando
perderme contigo.
 
Pero
no aprendí a volar.
 
Y mi andar
—ahora torpe—,
se recoge,
se guarda,
se vuelve silencio.
 
¿Y mañana?
 
Libertad:
 
mañana mi caminar
se hará eco,
ceniza.
 
O nada.

sábado, 15 de agosto de 2026

Cuando te vayas

Cuando
ya no estemos juntos,
recordaré tus besos.

 Y aquella risa tuya
que hacía verano
en cualquier parte.
 
Recordaré
el café de tus ojos
—sí, también eso—.
 
Pero, sobre todo,
aquellas citas
a escondidas,

 cuando perderme contigo
era la manera
más dulce
de encontrarnos.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Vaivén

Hoy el mar luce en calma.

Me da por imaginar
que lleva
mis pensamientos
por sus bahías.

Viento,
ese vaivén del mar,
¿son olas
o son besos
de arena y sal?

Por toda respuesta,
canta.

Y se aleja.

martes, 11 de agosto de 2026

El viento no sabe

Llegó el viento.
 
Movió la noche
como si supiera algo.
 
A veces canta.
 
A veces…
parece que llora.
 
Y yo no sé.
 
Si llora por amor
o si te está llamando.
 
Me da celos.
Y miedo.
 
Porque a lo mejor viene
a enamorarte…
a llevarte.
 
Pero no.
 
Que ni lo intente.
 
No puede.
 
Tú ya estás conmigo.
 
Amarrado
a mis recuerdos.
 
Y de aquí
no te vas.
 
Ni cuando se me acaben
los latidos.

domingo, 9 de agosto de 2026

Versos que caminan de lado

Granizo
 
Granizó
sobre el asfalto.
 
Tocó con fuerza
mi puerta.
 
Sudaron
los ventanales.
 
Escarchó
mi poema.
 
Sin aviso
 
Mi primavera,
sin aviso,
se fue.
 
Y sin aviso
me cayó la nieve
del invierno.
 
Pañuelos
 
Cuando amamos,
el cielo llora
a manos llenas.
 
Pero…
si reñimos,
cierra los puños.
 
Y exprime pañuelos.
 
Contrastes
 
Mi ayer vibraba
con tu risa,
tu llanto,
tu enojo.
 
Hoy,
sin tu risa
ni tu enojo,
apagué mi vida.
 
Café sin azúcar
 
El mar
pidió un café,
con una cucharada
de arena

sábado, 8 de agosto de 2026

Me estuve esperando

¿Y si no era el inicio
sino el regreso?
 
¿Si todo lo andado
no fue distancia,
sino el camino de vuelta?
 
Creí irme,
perder,
dejarme atrás en cada intento.
 
Me fui sin irme.
Me solté en silencio.
Me dejé en algún borde
sin saberlo.
 
Pero algo —callado—
permanecía.
 
Me di vuelta
—o fue el tiempo—
y entonces lo vi:
 
aquello que creí perdido
me estaba esperando.
 
Se sentó conmigo,
sin reclamos,
con la paciencia de lo que ama.
 
Y entendí —despacio—:
 
era yo.
 
¿Era llegada?
 
¿o era, simplemente,
este instante de volver
a donde nunca dejé de estar?

miércoles, 5 de agosto de 2026

Como un tizón

“Tienes razón”… quedó sobre el papel;
no sé si escrito o apenas sostenido.
Después, el fuego —terco y decidido—
de dos flamazos devoró el cartel.
 
Ardió la letra, sí; no así la piel
hay ascuas que no ceden a lo herido.
Porque aunque el pulso niegue lo vivido,
la mente guarda intacto su laurel.
 
Y supe entonces, mirando el humo irse,
que hay cosas que ni el fuego desmorona:
ni el peso de un adiós, ni lo que insiste.
 
Se quema el trazo, pero no abandona
ese dolor que aprende a repetirse
como un tizón que al alma se arrincona.

martes, 4 de agosto de 2026

Para Anna Carolina

Princesa amada:

En tus once años
te abrazo fuerte
y con alegría.
 
Celebrando tu vida,
tu risa efervescente,
la luz que te habita
 
y la dicha inmensa 
de saberte animosa,
inteligente y bella.

Princesa:

ve siempre adelante
con la mente abierta
y los sueños en alto.
 
Que la vida te regale
caminos nobles
y días felices,
 
es lo que siempre deseo.
Para ti.

¡Feliz cumpleaños!

Abuelita Isa.

lunes, 3 de agosto de 2026

Sin disimulos

Ilusión,
ensueño que se habita.
 
Verso
magia…
 
sentimiento
que enciende su aurora;
llamarada
fugaz…
 
flores,
color,
locura.
 
Tonada de un romance
 
quimera que late…
y siente
 
sin justificaciones
ni disimulos

sábado, 1 de agosto de 2026

Lo que cantaba el viento

El viento canta un nombre que no digo,
lo lleva entre las hojas, a la nada;
apenas si en el aire queda atada
la sílaba que tiembla y va conmigo.

Desiste y se desprende del abrigo,
ahora es brizna de alguna alborada;
aquella imagen, tan acariciada,
se pierde, pero olvidar no consigo.
 
El eco no repite, se adelgaza,
se vuelve pura ausencia en lo que suena;
apenas una orilla que se enlaza
 
Al borde de una voz que ya no es plena,
porque lo que nombra se reemplaza
con un silencio que el viento encadena.