La noche, como yo,
envejece.
envejece.
Mi soledad bosteza.
Fortunata ronca.
Llegan, de lejos,
los acordes de una guitarra;
mi ánimo sonríe.
El silencio
se ausenta.
Brota la bohemia:
las sombras se mueven,
la lluvia,
alegre,
canta
y mis sueños
bailan.
Se alborota el ambiente.
El insomnio,
curioso,
se mete en el relajo.
Y yo,
simplemente,
me entrego a la fiesta.
Isabel
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