sábado, 27 de junio de 2026

Amor y humo

Se escapa el tiempo
y para que no me arrastre,
me escondo en la sombra
del amor que abandonaste.
 
El reloj podría detenerse
y aun así, no te suelto.
 
Tal vez llegue el olvido
—dicen que llega—
y deje de nombrarte.
 
Pero no.
 
Hay algo todavía tibio
empecinado en esperarte.
 
Casi ceniza, late.
Y sueña
—todavía sueña— contigo.
 
No entiendo por qué insiste.
 
No hay razones.
No hay promesas.
Y, sin embargo,
permanece.
 
Una taza en la mesa
el café frío,
La huella de tus labios
que ya no están.
 
Lloro esta fe gastada:
la luz que al nombrarte se apaga
 
y que, al suspiro,
se vuelve a encender…
para morir otra vez.

viernes, 26 de junio de 2026

Sin título

Garabateo palabras
en el aire.
 
El viento
hizo versos
con la intimidad
de mi corazón cobarde.
 
Ahora
pido
olvido,
 
que en el polvo
se pierda
lo escrito.
 
Que el viento lo borre.

jueves, 25 de junio de 2026

Eso que no se fue

A ti que me lees:
 
te invito
a conocer mis relatos,
 
trozos
de mi historia.
 
—¿Dónde?
 
En mi nuevo blog:
 
“Eso que no se fue”
 
mi rincón
para volver
a los recuerdos.
 
Isabel

miércoles, 24 de junio de 2026

No dijo nada

No dejaba de llorar.
 
Ni siquiera
cuando supo
que él volvía…
 
Y para siempre.
 
El llanto
no entendía
de noticias.
 
Ni de finales felices...
 
Aún le dolía
en el cuerpo
la espera,
 
Pero cuando al fin
lo tuvo
frente a frente,
 
no dijo nada.
 
Sólo
lloró.
 
De alegría.

domingo, 21 de junio de 2026

Bohemia en voz baja

La noche, como yo,
envejece.

Mi soledad bosteza.
Fortunata ronca.

Llegan, de lejos,
los acordes de una guitarra;
mi ánimo sonríe.
El silencio
se ausenta.

Brota la bohemia:
las sombras se mueven,
la lluvia,
alegre,
canta
y mis sueños
bailan.

Se alborota el ambiente.

El insomnio,
curioso,
se mete en el relajo.

Y yo,
simplemente,
me entrego a la fiesta.

Isabel

sábado, 20 de junio de 2026

Pensándote

Pensaba en ti.
 
Y en ese intento
escapó un suspiro
con tu recuerdo.
 
Mis suspiros,
viajeros indiscretos,
llevan al viento
el relato que vivo
y lo divulgan.
 
Como si al mundo
le interesara
lo que siento.
 
Pero escapan,
inevitables.
 
Como lo es pensarte
y suspirarte,
sin importar
que nunca lo sepas.

Isabel

viernes, 19 de junio de 2026

Mesa para dos

¿Cita entre dos?
—Un café enciende la charla.
 
Eso dices,
como si fuera algo sencillo.
 
Pero no lo es.
 
Porque entre sorbo y sorbo
algo empieza a moverse,
algo que no tiene nombre
pero se reconoce.
 
Si la noche se alarga,
ya no hablamos igual.
Las palabras sobran,
o estorban.
 
Y entonces,
casi sin querer,
un beso.
 
¿Y las miradas?
 
—Las miradas no juegan.
Se buscan,
se sostienen,
se dicen cosas
que uno no pensaba decir.
 
Son directas,
como flechas,
sí,
pero también como preguntas
que nadie sabe contestar.
 
Y ahí,
en ese instante mínimo,
uno entiende
 
que no era el café,
ni la charla,
ni siquiera la cita.
 
Era esto:
 
el riesgo
de acercarse demasiado.
 
Isabel