Hoy, al mirar en el espejo mi ajado semblante, pensé con nostalgia en su lozanía de
primavera, en mi radiante madurez de verano, y en este otoño envejecido donde el tiempo manifiesta con claridad, el paso del tiempo. He vivido mucho, sin embargo, observo vacías mis trabajadas manos. Esta observación heló mi alma, hasta que cuantifiqué el caudal que poseo:
¿Qué tengo?
Tengo un Dios,
un mundo inaudito
con cielo despejado.
Y un largo camino recorrido.
Poseo un corazón valiente
que palpita amor
y es generoso.
Tengo mis sentidos,
mi entusiasmo,
mi carácter,
mi orgullo...
mi orgullo...
Tengo la poesía
para liberar emociones,
para abrazar mi entorno,
su paisaje
y mi nostalgia.
Tengo tres hijos inteligentes,
dos nietos de sangre
y uno por adopción,
que son mi orgullo.
Guardo un mundo de recuerdos,
Vibro con el latir de mi vida,
y con una lista sueños
para acompañar mis soledades.
¡Ah!. y tengo un gran tesoro:
¡Mi libertad!
ISABEL.
16/01/14
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