La taza en la mesa
y el café frío.
La sombra de tus labios
que ya no están…
lloro esta fe gastada,
la luz
que al llamarte
se apaga
y, apenas suspiro,
vuelve a encenderse…
para morir otra vez.
Y la taza sigue ahí,
helada…
en la mesa.
y el café frío.
que ya no están…
que al llamarte
se apaga
vuelve a encenderse…
para morir otra vez.
helada…
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