Vivir la poesía
es sentir sus versos,
meterme en ellos
es sentir sus versos,
meterme en ellos
o verlos volar
sobre el cosmos
del nido
que los vio nacer.
Es abordarla:
viajar su paisaje,
escalar sus relieves…
Y apreciar su contexto:
el fulgor de su sol,
su fantasía,
el sollozo de un verso.
Es envolverme en su canto
y ser musa,
mar,
gaviota…
espejo de sus palabras.
Vivir la poesía,
para mí,
es abrazarla.
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