martes, 1 de septiembre de 2026

Como alondra

Aprendí
a amar la poesía
para siempre.
 
He rozado
la piel
de sus letras.
 
He volado
como alondra
tras un verso.
 
Lo hallé
colgado
en la noche.
 
Testigo:
el silencio.
 
Bajo su sombra
nació
mi primer poema.
 
Torpe,
sí.
 
Pero mío.
 
Desde entonces
sigo aquí:
 
amando la poesía
con el alma.

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