Aprendí
a amar la poesía
para siempre.
He
rozado
la piel
de sus letras.
He
volado
como alondra
tras un verso.
Lo
hallé
colgado
en la noche.
Testigo:
el silencio.
Bajo su sombra
nació
mi primer poema.
Torpe,
sí.
Pero
mío.
Desde
entonces
sigo aquí:
amando
la poesía
con el alma.
a amar la poesía
para siempre.
la piel
de sus letras.
como alondra
tras un verso.
colgado
en la noche.
el silencio.
nació
mi primer poema.
sí.
sigo aquí:
con el alma.
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