El viento canta un nombre
que no digo,
lo lleva entre las hojas, a la nada;
apenas si en el aire queda atada
la sílaba que tiembla y va conmigo.
lo lleva entre las hojas, a la nada;
apenas si en el aire queda atada
la sílaba que tiembla y va conmigo.
Desiste y se desprende del
abrigo,
ahora es brizna de alguna alborada;
aquella imagen, tan acariciada,
se pierde, pero olvidar no consigo.
El eco no repite, se adelgaza,
se vuelve pura ausencia en lo que suena;
apenas una orilla que se enlaza
ahora es brizna de alguna alborada;
aquella imagen, tan acariciada,
se pierde, pero olvidar no consigo.
El eco no repite, se adelgaza,
se vuelve pura ausencia en lo que suena;
apenas una orilla que se enlaza
Al borde de una voz que ya
no es plena,
porque lo que nombra se reemplaza
con un silencio que el viento encadena.
porque lo que nombra se reemplaza
con un silencio que el viento encadena.
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