martes, 19 de mayo de 2026

La tinta se secó

Inspiración, ahora vuelves para reanudar el poema que dejaste reposando en el tintero. Pero la tinta se secó y, lo escrito, ve tú a saber dónde está. Tal vez voló, o yace hecho ceniza, a la orilla del olvido.
 
Así que no busques pendientes ni intentes sembrar algún verso conmigo, porque padezco cansancio crónico. La edad no perdona. Y conforme pasan los años, crece la fatiga.
 
¡Ay, mi musa discontinua! Se agotó aquella luz de sol y vida que me conociste. Hoy en día, estoy atada a las circunstancias de una etapa compleja y francamente no tengo fuerzas para desatarme. Sufro dolores por docena… Vivo “la edad de oro”, sin alas y sin las delicias que tanto disfrutaba. Y la remolona edad dorada sigue con la letanía de que reduzca riesgos de salud. ¡Vaya etapa de lujo! Es una verdadera joyita, pero no para presumir.
 
Eso sí: tengo la fortuna de seguir viviendo. Mis carencias son obvias, he disminuido el tiempo de mis caminatas… los “noes” me apabullan y los “síes” brillan por su ausencia. Sin embargo, mis recuerdos son claros, profundos, y me abrazan en noches como esta, de insomnio y de café.
 
Inspiración, vienes cuando mi entusiasmo duerme. ¿Quieres que hablemos sobre mi añeja madurez?
 
ISABEL
19/05/26

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