Soledad, no me extravié,
ya regreso.
Vuelvo cansada
del alma y el cuerpo…
Hay días en que la piel recuerda.
Me acerco a la luz de la ventana,
miro la palma de mis manos y exclamo:
«Las tengo llenas de intentos en ruina,
de caricias no recibidas
y de poemas que jamás volaron.
Si pudiera vaciarlas,
trazaría con ellas nuevas ilusiones.
Pero, ¿dónde guardo el roce
que se quedó en ellas?»
Mis pupilas se desbordan,
mojan mi impotencia en su abandono.
Tristeza… vete.
Hoy no deseo sentir tu mano,
sino disfrutar el abrigo
de mi aislamiento.
ISABEL
28/05/26
ya regreso.
Vuelvo cansada
del alma y el cuerpo…
Hay días en que la piel recuerda.
Me acerco a la luz de la ventana,
miro la palma de mis manos y exclamo:
«Las tengo llenas de intentos en ruina,
de caricias no recibidas
y de poemas que jamás volaron.
Si pudiera vaciarlas,
trazaría con ellas nuevas ilusiones.
Pero, ¿dónde guardo el roce
que se quedó en ellas?»
Mis pupilas se desbordan,
mojan mi impotencia en su abandono.
Tristeza… vete.
Hoy no deseo sentir tu mano,
sino disfrutar el abrigo
de mi aislamiento.
ISABEL
28/05/26
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