hundió en un eterno invierno mi vida.
Y yo a tu espera penando te vivo
con sueños, con ilusión reprimida.
Mi corazón paciente y comprensivo
soporta mi insistencia enmohecida.
Gime mi cuerpo con frío excesivo,
pide una llama a la hoguera dormida.
Y el calor surge con tu poesía
al leer tus versos de ardiente fuego.
De esa forma aplaco tal agonía.
Mas la realidad sugiere el ruego
y rezo porque vuelvas algún día,
o acabe este amor sordo, terco y ciego.
ISABEL
29/09/18
29/09/18
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