Querido amigo, hoy voy a abrir la tapa de mi antiguo baúl
de madera. No esperes ver alhajas ni objetos de oro; aquí solo guardo los
fragmentos de la leyenda de mi vida, aquellos que me hicieron ser quien soy.
Mira estos álbumes de tapas desgastadas; no solo contienen fotografías, sino también risas congeladas y miradas que ya no encuentro. A su lado, el viejo portafolio de piel, huele a tiempo y a tinta; es el refugio de poemas y escritos amados, mis voces silenciosas.
Entre las hojas amarillentas de mi agotado diario descansa con su historia a cuestas, una flor desquebrajada; sus pétalos secos aún murmuran una despedida de hace muchos años.
Sobre una capa de suspiros que aún me duran, descansa un abanico que no da aire, sino que agita recuerdos de promesas e ilusiones selladas con caricias que hoy son ecos.
Este reloj de pulso tiene el minutero suelto, se detuvo en un instante perfecto… en el brillo de su broche se quedaron atrapados destellos de felicidad imborrable.
Observa este marcador de tintas de colores: no es un objeto común, es mágico. En dorado dejó una señal de reconocimiento en mi título de madre, marcando cada paso triunfante, cada logro inmenso de mis hijos.
Y aquí, en esta pequeña caja de latón que parece latir, guardo un corazón de hojalata y la envoltura rosada de un bombón de chocolate, regalos sencillos que me dejó un 14 de febrero de mi inquieta adolescencia.
Pero los tesoros más valiosos son invisibles. Bajo la tapa, prendí con un alfiler oxidado, una sonrisa de sol, un claro de luna y un puñado de estrellas. Los "pesqué" con cuidado dentro de mis sueños más fantásticos, justo cuando se reflejaban a la orilla del mar de mis anhelos.
ISABEL
18/11/16
1 comentario:
¿Qué puedo ofrecerte?...¡Nada!
¡quizás si! puedo ofrecerte mi otoño con su maleta.
Donde he podido conservar intacta mi alma de niño,
mi pasión de adolescente y mi ilusión de enamorado,
también llevo lágrimas todas, incluso las de alegría.
Podrás observar mi trayectoria y lo que luche por ser yo.
Ya se que es poca cosa, pero es todo lo que tengo y...
Te puedo enseñar, recortes de mis ilusiones más queridas,
por las que siempre he luchado y por las que lucharé,
esas que aun en mi otoño, me hacen sentirme joven.
Mira ahí en el fondo estos son mis juguetes...
y los de mis hijos, que se los hice con mis manos.
Lo que ves brillar, es mi alegría de vivir que solo
se empaña cuando contemplo el dolor ajeno.
¿Que que es aquello? ejem...ejem es mi vitalidad
que la cuido y me permite bailar, montar a caballo,
hacer mil y una cosas con la misma ilusión de siempre.
bueno no te canso más gracias por tu paciencia.
¡Si! ya se que es lo que te puede mostrar cualquier hombre,
pero no has de olvidar que yo soy un hombre cualquiera.
B.G.C.
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