Y te asomas al enrejado,
a la libertad... tu delirio.
Sin duda extrañarás tu ambiente
las caricias que borda el viento,
al colibrí prisa y contento,
la mariposa floreciente.
Pero con tu poca agudeza
terminarás en un florero.
¿Ay Dios! ya viene el jardinero.
encoge el cuello, mi princesa.
ISABEL
18/07/11
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