sábado, 20 de abril de 2019

Agradecida

Con gratitud por el buen trato, dedico estos versos a mi amada edad. Por la suma de experiencias obtenidas, por el añejado que dan los años a tan vasto historial, y porque aún percibo el peculiar aroma de cada etapa de mi vida.

Broté en un arroyo que formó la lluvia.
Y como el llanto de un niño abandonado
necesitaba unos brazos protectores.
Y hallé ese magnífico refugio.
 
Fui de mi amado, buena amiga,
cómplice y musa de sus versos;
poema con suspirar en éxtasis,
y caricia bordada de alegría.
 
Era la flor que aromaba su piel.
Y me apreté a su alma con dulzura
con la sinceridad de ese te quiero
que rimaba siempre en su poesía.
 
Hoy soy canto legendario
que solfea con los recuerdos,
con viejas ilusiones y pasados abriles.
Soy un pañuelo empapado de nostalgias.

ISABEL
20/04/19

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